Las lupas en la numismÁtica

Por Ignacio Henao

Sin lugar a dudas, el accesorio básico para el que maneja piezas numismáticas, sea porque las colecciona, las vende o simplemente las estudia, es la lupa. Ésta permite observar detalles no visibles a simple vista, muchas veces importantes para la identificación y clasificación de la pieza y cruciales en la detección de posibles falsificaciones y adulteraciones. Sin embargo, existen de tantos tipos, calidades y precios que la decisión puede ser menos fácil de lo que podría esperarse. También hay que pensar que la lupa más adecuada para monedas y similares, puede no serlo para billetes. Algunos tipos frecuentes en el mercado son los siguientes:

Lupa1

La más tradicional, a veces llamada lupa de lectura, consta de un solo lente biconvexo de vidrio o plástico. Puede ser circular, rectangular, con o sin iluminación propia. Es una lupa de escritorio, poco apropiada para llevar en el bolsillo y su baja ampliación (2x) la hace adecuada solo como auxiliar de lectura y para el examen somero de billetes y otros materiales impresos.

Lupa plegable

Una variante de la anterior es el tipo de lupa plegable con de uno a tres elementos ópticos, que se superponen incrementando su poder de ampliación que puede ir de 4x a 20x. Económica, durable y confortable para cargar en el bolsillo, algunos aún la prefieren.

Lupa de relojero

No tan frecuente entre los numismáticos, la lupa de relojero, con uno o dos elementos ópticos que llevan su poder de ampliación de 4x a 7x. Su uso, incrustada entre la ceja y el pómulo, puede ser fatigoso y requiere práctica. Modelos cerrados como el que se ilustra tienden a empañarse y hay que limpiarlos con frecuencia. Aunque hay modelos que se aseguran sobre las gafas siguen siendo incómodas. Su mayor virtud es dejar las manos libres, pero su baja ampliación no la hace apropiada para ciertos trabajos delicados. Personalmente nunca pude acostumbrarme a usarla.

Lupa cuenta hilos

La ubicuidad y el bajo costo de las lupas cuenta hilos hace que su uso esté muy difundido entre los coleccionistas, aunque posiblemente sean las menos apropiadas para este fin. Como su nombre lo indica fueron diseñadas para uso en el campo de los textiles, para contar el número de hilos de un tejido. Tienen un solo elemento óptico de 10x de baja corrección. Si se usa en la forma ilustrada, la base queda en contacto directo con la pieza, algo en general indeseable.

Triplet

En definitiva, el tipo más recomendable para el examen de monedas y afines es la lupa plegable, que viene en tres modalidades cada una con muchas variantes. Una de ellas es la Coddington con un solo elemento óptico de diseño especial. Es económica y usualmente de 10x. Su diseño hace que solo la parte central del lente, unos 12mm, sea utilizable. Otro tipo es la doublet, que consta de dos lentes separados por un espacio de aire. Económica, permite ampliaciones de 7x-10x y puede ser una buena opción. La triplet Hastings, la mejor del grupo y también la más costosa, consta de tres elementos ópticos cementados. Se consigue en ampliaciones desde 7x hasta 20x. Las más bajas (7x-10x) ofrecen un campo corregido en toda el área de visión, con diámetros usualmente de buena luminosidad y fácil uso. Ampliaciones de 14x-20x usualmente solo enfocan bien en el centro del lente y exigen acercar mucho la vista. Aunque el precio de una triplet de buena calidad es un poco más alto, está plenamente justificado.

El mejor consejo al comprar una lupa de uso personal es, dentro de lo razonable, no escatimar en el precio. Aunque hay triplets especiales para examinar diamantes que llegan a costar US$600 la unidad, una excelente Bausch & Lomb de 10x se consigue por unos US$34. También las hay mucho más baratas y algunas son buenas, pero como pasa con muchas cosas, tampoco las triplets nacen todas iguales. Algunas marcadas como tales, internamente son poco más que una bola de vidrio y externamente tienen una bisagra que pierde rápidamente la fricción o un tornillo que se desprende y se pierde junto con la lupa. Un precio en extremo bajo es una buena indicación de peligro. Personalmente las tengo caras y baratas, las primeras no salen de mi casa, la otras son las que llevo a sitios donde tienden a extraviarse. Una buena manera de evitarlo es mantenerla suspendida al cuello con una cinta. En cuanto a la ampliación, 10x es la ideal. Una buena triplet de este poder tiende a ser luminosa y bien corregida, lo que permite ver con claridad y comodidad, aún los detalles más nimios del canto o la fecha en una moneda, sin tener que esforzar la vista al punto que exige una de mayor ampliación, que solo rara vez se justifica.