Las monedas
Como empezó todo.....

Unos 1.200 años antes de nuestra era, venían los chinos haciendo uso monetario de granos, tejidos, animales, ornamentos y metales, siendo los más funcionales las conchas y las herramientas de bronce. Es fácil de entender entonces que sus primeras monedas fueran imitaciones fundidas en bronce de azadas, cuchillos y conchas. Las más antiguas eran pequeñas azadas con inscripciones, emitidas por la dinastía Zhou a fines del siglo sexto AC. No obstante, su manipulación era incómoda y en el siglo tercero AC se halló una solución práctica al remplazarlas con discos planos, con un agujero en el centro que permitían su acarreo en sartas.

Fuera de China, las primeras monedas aparecieron en Lydia, parte de la actual Turquía, hacia finales del siglo séptimo AC. Eran acuñadas en trozos de Electrum, una aleación natural de oro y plata y pronto tomaron la familiar forma redonda, estampada con dioses y emperadores para mostrar su autenticidad. La técnica fue copiada y refinada por griegos, persas, macedonios y más tarde por el imperio romano. A diferencia de las chinas, que no dependían de metales preciosos, las nuevas monedas fueron hechas en oro, plata y bronce, con mayor valor intrínseco.